El trabajo de los docentes
al frente de un grupo de estudiantes implica una preparación especial que les permita
contar con las habilidades necesarias para cumplir con éxito su labor educativa.
Esta preparación requiere de una
orientación especial para concientizar al profesor sobre la importancia de su
labor y la trascendencia que tiene en la formación de sus alumnos, así como
para que sepa cuáles son las aptitudes y capacidades con las que debe contar
para el desarrollo de su tarea.
La orientación docente, prepara
al maestro para realizar un acompañamiento adecuado del niño en su camino hacia
el descubrimiento y desarrollo de sus habilidades, y en el planteamiento de sus
propias metas de vida. Es evidente entonces la necesidad de que el docente conozca
las técnicas y los métodos apropiados para potencializar las fortalezas del
niño, a partir del descubrimiento de sus debilidades, para lo cual debe contar con determinadas competencias,
entre las cuales se encuentran:
La
competencia emocional. Que es la capacidad de manejar sus emociones
de manera que estas lejos de interferir con su tarea orientadora, sean el medio
a través del cual pueda lograr un contacto más cálido y próximo con el alumno, para lo cual como
decía Montessori, debe poseer un autoconocimiento que lo enfrente a sus propios
defectos para poder superarlos, responsabilizándose de sus acciones para que, a
partir de una mente clara, pueda guiar responsablemente al niño, siendo
empático, tolerante y pueda encaminar la inteligencia emocional del individuo
con el que está trabajando, ya sean padres, alumnos o directivos de la
institución, para que sepan afrontar las situaciones a las que se enfrentan y
comprometerse con su solución.
La
competencia relacional. Que implica la facilidad que el docente
debe tener para establecer contacto con los demás, lo cual requiere que sepa
escuchar y que esté dispuesto a hacerlo, que su finalidad primordial sea el
ayudar a quien necesite de sus servicios, con una actitud abierta y cordial que
genere confianza y seguridad; que tenga la habilidad de poder persuadir a las
personas para encaminarlas hacia el logro de un objetivo fijo y claro.
La
competencia para gestionar tareas. La cual lo prepara para
proyectar planes y programas de trabajo, dándoles el seguimiento apropiado en
tiempo y forma hasta cumplir él mismo con el objetivo planteado, sabiendo
llevar a las personas sobre las que realiza sus proyectos, a comprometerse con
los mismos y trabajar también para alcanzar sus metas.
En síntesis, la orientación
a los docentes los encamina hacia la observación, la capacidad de análisis, la
asertividad y la habilidad de guiar a los alumnos y padres hacia el
mejoramiento de las capacidades de aprendizaje y de preparación para la vida de
los niños a partir de sus necesidades y sus intereses.
Este video habla de la importancia de la orientación de los docentes.
Bibliografía
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